
Puesto que sería pretencioso suponer que nuestro Oviedín del alma, por ser el nuestro y del alma, fuera el más Oviedo de todos, se impone una estricta y exhaustiva comparanza, que iniciamos hoy con esta sugerente y bella imagen de la ciudad y la primera pregunta para la honrada reflexión: llegado el caso (las lluvias) ¿también riegan en su Oviedo con paraguas?
Esperamos sus respuestas; y sus fotos, caso de haber.
No hay comentarios:
Publicar un comentario